1928 La Passion De Jeanne D’Arc (La Pasión De Juana De Arco) Carl Theodor Dreyer
Tras el éxito conseguido en su Dinamarca natal, Francia invita a Carl
Theodor Dreyer a rodar allí. Dreyer elige para su película el caso de Juana De
Arco, la joven que defendió Francia frente al ejército inglés guiada, según su
propio testimonio, por la mano de Dios, siendo condenada a morir en la hoguera
sin renegar de su fé y aceptando su destino.
Esta primera adaptación de la historia del mito se basa en los escritos del
juicio que la sentenció a muerte. Dreyer juega con la cámara mostrando unos
inolvidables primeros planos y colocándola en lugares estratégicos para dar o
quitar presencia a los personajes, un estilo que influyó muchísimo a Orson
Welles en su “Ciudadano Kane”.
Considerada como una de las mejores películas de todos los tiempos, y una
de las últimas grandes obras maestras del cine mudo, si la película ha pasado a
la historia no es solo por la maestría de Dreyer, sino por la gran
interpretación de Maria Falconetti.
Pocas veces, la actuación de un actor es lo que más destaca en una
película. La entrega y el realismo con que la actriz interpreta su papel está
considerada como la base de la actuación moderna. Las actuaciones del cine mudo
y las primeras películas sonoras pueden parecernos hoy muy sobreactuadas, no se
trata de que sean mejores o peores, sino diferentes, una época en que el teatro
tenía una gran influencia en el cine y las interpretaciones solían ser
exageradas y poco realistas. Falconetti se mete tanto en su personaje que su
actuación sigue siendo tan poderosa como el primer día.

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